lunes, 4 de agosto de 2014

Rugby para todos busca masificar este deporte


Texto: Juan Azuaje
Fotos: Ángel Dejesús


Muy temprano se levantó Vicente Ríos para jugar. No era un día cualquiera: tendría la oportunidad de compartir con jugadores de otros clubes e intercambiar opiniones. Ríos juega rugby y en la cancha de Mesuca, en Petare, participó en el primer festival infantil de la disciplina que se realiza en esa populosa zona caraqueña.

Llegó uniformado y de inmediato comenzaron a formarse y realizar pases lineales; él, al igual que la mayoría de los presentes, están en un proceso de aprendizaje, por lo que la preparación se basa en el ejercicio físico y enseñarles técnicas.

Una cinta a cada lado de su cintura se sostenían de una correa de cierre mágico. No hay golpes ni empujones, como quizá lo hacen los adultos y por lo que muchos consideran violento este deporte. Al contrario: el objetivo es enseñarles valores y demostrar que el rugby es tan masificable en el país como cualquier otro deporte.

“Tengo cinco meses jugando rugby y lo disfruto. He aprendido muchísimo. Me dicen que lo más importante es jugar y ser humilde. Me gusta mucho estar aquí, porque estoy aprendiendo y practico un deporte que me encanta mucho”, dijo Río.

PARA TODOS
El rugby se juega en la cancha de Mesuca desde hace cuatro meses, pero era poco el conocimiento de la escuela. El festival tuvo como objetivo mostrar a los pobladores que todos pueden jugar rugby.
Así lo aseguró Flavio De Maio, presidente de la organización Rugby para Todos, quien resaltó que llegaron para llenar el espacio que estaba vacío en la localidad.

“Queremos que los niños se diviertan y aprendan a trabajar en equipo, ser responsables, ponerle amor a las cosas. Son muchos los valores que se les pueden enseñar”, dijo De Maio.

Una sonrisa aflora en el rostro de Zorangelis Urbina, de 11 años, cuando habla del rugby. Ella deja a un lado el mito que es un deporte y mucho menos solo para hombres, dice que junto con sus amigas de El Consejo, estado Aragua, hacen deporte y ya ganaron su primer trofeo.

“Nos esforzamos mucho y trabajamos muy duro para salir al campo. Somos igual que los niños, no tenemos limitación. Nuestros padres no apoyan para seguir adelante. Ganamos nuestro primer trofeo y nos sentimos muy felices”, dijo Urbina.

RISAS Y ALEGRÍA
Padres y representantes observaban desde diferentes lugares a los pequeños. Todos con alegría veían los partidos. La cancha, dividida en dos para realizar dos encuentros de forma simultánea, hacía que las miradas fueran de un lugar a otro.

Por momentos todos reían de las locuras y la astucia de los jugadores. Uno de lo más pequeños corría por todo el campo y, sin importar si eran sus compañeros de equipo o los rivales, les quitaba la cinta y paralizaba las jugadas. Otros, a cada anotación, se paraban y bailaban.

“Esta actividad está dentro del programa Juguemos Rugby que lleva la federación por todo el país. Lo que queremos es incentivar a los niños a que entrenen y vean que todos podemos jugar este deporte.

Contamos con el aval de la Federación Internacional de Rugby que nos da su apoyo para llevar este plan por toda Venezuela”, explicó Erickson Bermúdez, presidente de la Federación Venezolana de Rugby (Feverugby).

Aunque el rugby sí es un deporte de contacto, no es hasta pasados los 16 años cuando los atletas comienzan a jugar de esa manera.

“Aquí tenemos muchachos desde los 6 y hasta los 16 años. A ellos se les enseña técnica, pero no el contacto; eso viene después. En este momento es que lo entiendan, incluso que los representantes vean que no son golpes, que es un deporte como todos los demás”, resaltó Bermúdez.

Entre los más experimentados se encontraba Yonder González, quien tiene cinco años entrenando, y para quien el rugby le ha enseñado a respetar y a concentrarse.

“Lo empecé a jugar porque mis tíos entrenaban, pero ahora me gusta. Siento que he aprendido mucho. A todos les digo que le den una oportunidad a este valioso deporte”, acotó González.

En Petare los más pequeños jugaron rugby y terminaron la jornada con un gran compartir. Perros calientes y jugos sellaron una jornada en la que el compañerismo y la amistad se dieron la mano por intermedio del deporte.






























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